Viajar en tiempos de Covid: otra barrera para lAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Aviso a navegantes:

Para un mejor control de la pandemia la mayoría de los países exigen una serie de documentos de carácter sanitario a todos los viajeros que quieran entrar en él por vía aérea o marítima.

El Ministerio de Sanidad ha desarrollado una aplicación para obtener el formulario de «Control Sanitario de Spain Travel Health» que he de reconocer honestamente que es impecable, segura, fácil de usar, respetuosa con el medio ambiente y útil para todos los ciudadanos con movilidad normal. ¡Les felicito!

El formulario se puede presentar telemáticamente con 72 horas de antelación a la hora de la llegada. En el acto te envían un código QR que has de enseñar antes de embarcarte (en caso contrario muchas compañías no te permiten subir al avión) y al aterrizar. Es perfecto en un mundo donde los ciudadanos de a pié pueden sacar la tarjeta de embarque con 48 horas y conocer el numero de asiento para incluirlo en el formulario y así poder llegar al aeropuerto con los deberes hechos. Se requiere tener un móvil con roaming para recibir vía email unas referencias y via SMS un código de confirmación. Si hubiese un incidente técnico hay tiempo para reaccionar con 72 horas.

Desde los alfombrados y cómodos despachos del Ministerio de Sanidad, Consumo Y “BIENESTAR SOCIAL” , sito en el elegante Paseo del Prado nº 18 de Madrid, espacio catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, es difícil imaginar que no todos sus administrados pueden obtener la tarjeta de embarque on line. Muchas compañías a las personas con movilidad reducida sólo nos permiten la facturación presencial. Lo que reduce el tiempo de reacción ante cualquier adversidad de forma considerable.

La gestión del tiempo dentro del edificio aeroportuario es una variable exógena para nosotros. Nos tenemos que presentar en la terminal que corresponda entre 3 y 2 horas de antelación al cierre de puertas dependiendo de los aeropuertos y vuelos. A partir de ese momento y hasta que nos dejan en nuestro asiento dependemos del personal del servicio. Desconocemos el número de asiento hasta minutos antes del embarque. Si para más INRI te surge un problema con el ROAMING, tienes pocos minutos para que un amable pasajero te preste su móvil para poder ver la ristra interminable de números y dígitos que mandan por email y su posterior picado en un teclado extraño con manos temblorosas. Superadas estas “pequeñas trabas” crees que ya lo tienes  pero como poco dura la alegría en la casa del pobre, no puedes recibir el código de confirmación pues lo envían por SMS  y el teléfono, recuerdo, es prestado pues no te funcionaba el ROAMING.

Acto seguido, con la aparición de una relaciones públicas de la compañía aérea, se cumple la inexorable Ley de Murphy: “Por mala que sea, toda situación es susceptible de empeorar”. Te comunica que si no tienes el impreso o el código QR, así como el resto de la documentación, no puede emitir la tarjeta de embarque. Pacientemente le explicas que si no tienes asiento asignado, no puedes obtener el código. Es una situación de pescadilla que se muerde la cola, también conocida como “el dialelo” (Διαλελο) en griego o como “le cercle vicieux” en francés, o “Catch-22” para los americanos,  “замкнутый круг”  en ruso, “il cane che si morde la coda” en Italia, o sea “el círculo vicioso” en español. Se lo dices en todos los idiomas que conoces, pero sigue en sus 13. Sin documentación no hay tarjeta y los minutos pasan, tic toc, tic toc… Te llega a enseñar el impreso pues lo tenía en su móvil junto con los de otros países. ¡Kafkiano!

En esta situación me vi hace unos días. Por mi cabeza empezaron a desfilar las desagradables escenas de la película de Alan Parker, “Expreso de Medianoche” que describe con toda crudeza el paso de un ciudadano americano por las cárceles turcas, país en el que me hallaba. Dejemos para otro post esta historia surrealista y su resolución y centrémonos en mi llegada a Barajas sin código QR.

Lo primero que vi en el control de sanidad de Barajas fue un cerro de formularios en blanco, con lo que asumí que otros no habain podido conseguir el dichoso código antes de despegar como fue mi caso. Al  indicarles que tenía micrografía amablemente lo cumplimentaron y me hicieron un test por venir de zona de riesgo. En 5 minutos me dieron el resultado: negativo.

¡Tanto lío para esto!


Aviso importante:

Los sustantivos, adjetivos y pronombres de persona que aparecen en género gramatical masculino en este post hacen referencia a todos los sujetos que integran la comunidad sin distinción de sexo y/o género, ni de otras identidades, (lenguaje inclusivo no sexista y lenguaje inclusivo no binario).

Utilizo lenguaje androcentrista pues fue el que me enseñaron en el colegio en clase de Castellano y con una discapacidad del 68 %,  no me quedan ya fuerzas para seguir estudiando. Ruego que me disculpen.

Por cierto, a pesar del lenguaje inclusivo, nuestro colectivo se ha quedado fuera una vez más.

«En este mundo traidor

nada es verdad ni mentira

todo es según el color

del cristal con que se mira».

D. Ramón de Campoamor, Poeta.

Fdo: Javier Freundlich

One comment

  1. Hasta para indignarte tienes sentido del humor, Javier. Eres admirable. Siempre olvidando a las personas con discapacidad….somos invisibles. Una pena. Gracias Javier.

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