«Aprendiendo a cuidar» Responsablidad

A raíz de la publicación de mi libro «Aprendiendo a cuidar», estoy sintiendo una responsabilidad que me tiene en un «tris». Desde distintos lugares de España y Latinoamérica me están llegando consultas sobre situaciones familiares que, a veces, sobrepasan mis sentimientos. Para escribir el libro, documentarme e ilustrarlo, conocí a muchas familias con situaciones de dependencia. Me resultó difícil reproducir algunas de las historias sacando el jugo ilustrativo y didáctico, dejando más de lado la parte de desgaste emocional que aportaba más tristeza que aprendizaje. Vaya, que me tragué las lágrimas a cambio de compartir aprendizaje con los lectores. Pero ¡ay amigo! el post-libro, está siendo más complicado.

Las familias con las que hablé para documentarme tenían vocación de compartir conmigo sus vivencias y consejos, sus errores y sus aciertos, pero ahora, contactan conmigo familias que, tras leer el libro, me escriben buscando consejos a situaciones muy personales y muy complejas. Las situaciones que me plantean son dolorosísimas, difícilmente podrían ser tratadas con sentido del humor, porque los dramas son infinitos y la indefensión de algunas personas cuidadoras es intolerable.

Desde Neurofriendly siempre hemos intentado desdramatizar y plantear nuestros post en positivo, buscando siempre una lectura de aprendizaje práctico, por lo que, en línea con el post de Sofía Malagón (REPENSAR LA MUERTE EN TIEMPOS DE COVID-19), donde nos hablaba del DVA, quisiera que todos los que tenemos enfermedades degenerativas planificásemos con seriedad lo que queremos que se haga de nosotros sin cargar a nadie con la mochila de nuestros cuidados. Incluso, que las familias, cuando deciden tener hijos, acuerden con seriedad y rigor qué ocurriría si un hijo necesitase de cuidados especiales. O que los hijos hablemos con claridad de cómo cuidaremos de nuestros padres cuando sean ancianos y, a ser posible, lo acordemos con ellos. En general, las familias debemos tener un plan B, que evite que nos pille a contrapie una posible situación de dependencia.

Quisiera que cada uno hiciésemos la reflexión de respeto y responsabilidad hacia las personas cuidadoras, evitando sufrimientos innecesarios surgidos de la improvisación.

Yo llevo pensando en ello desde hace un tiempo. No quiero dejar una herencia material a mis hijos. Quiero que mi legado sea su educación, para que se ganen la vida en el futuro y libertad para que disfruten de sus vidas mientras puedan, sin que yo llegue a ser una carga para ellos. Esto requiere un cambio de chip en mi estrategia de ahorro. En lo que pueda, me propongo hacer una hucha para, cuando llegue el caso, que llegará más pronto que tarde, mis cuidados estén garantizados por servicios profesionales. Hay muchas fórmulas en las que es difícil profundizar aquí. Pero lanzo esta reflexión.

Por último, os insto a que todos exijamos a los poderes públicos una Ley de Dependencia efectiva, sin trabas burocráticas, que faciliten el acceso a ayudas para que cada cual gestione su su situación de dependencia de la manera más acorde a sus intereses y deseos.

Ahí lo dejo. Espero que os de que pensar y comience ese dialogo familiar.

Firmado: Marta Val

Las imagenes son de Pixabay: Sasin Tipchai 

10 comments

  1. Le veo poco sentido a un seguro de vida veo más interesante un seguro de dependencia y gran dependencia , que asegure el poder tener una vida digna sin depender esclusivamente de nuestros familiares .

    1. Hola Amparo, el DVA es un Documento de Voluntades Anticipadas, simplemente una declaración de voluntades ante notario. Desde luego, un seguro de vida no es la fórmula para la dependencia, o no la única, existen otras y cada vez habrá más. Hay toda una ingeniería desarrollándose en el mundo en torno a la dependencia. Te dejo una lectura muy interesante al respecto :”La revolución de las canas”. Un abrazo

  2. Gracias Marta, en algún momento de la vida todos hemos de ser cuidados, con lo cual es muy importante recordarlo al ser cuidadores para no caer en el desaliento. Muchas gracias por tu libro, que sin duda será de ayuda a mucha gente.

  3. Enhirabuena por el libro Marta, Será de gran utilidad para los cuidadores, un fuerte abrazo y mucho ánimo, aunque sé, por tus post, que tienes muchísimo.

  4. Marta, no puedo estar más de acuerdo contigo, especialmente en lo que se refiere a la importancia del DVA en personas con enfermedades neurodegenerativas , porque sin ánimo de ser «ceniza», sabemos , que si lo permite el tiempo, podemos acabar mal, muy mal, dejándole el «marrón» de nuestro deterioro y dependencia, a nuestros cuidadores, generalmente familiares a quien queremos mucho.. El DVA no es que solucione nada, pero AYUDA A TOMAR DECISIONES,, QUE NOS CONCIERNNEN, A LOS PROFESIONALES DE LA SALUD QUE NOS TRATAN Y A LOS CUIDADORES QUE NOS CUIDAN., Es un regalo para todos, que ahorra sufrimiento y desasosiego.

  5. Es un alivio leerte Marta, gracias por compartir estos sentires,, tan duros y tan necesarios. Gracias y más gracias.

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