El cuarto de baño o ”Memento Parkinson” I

Cuando los generales romanos volvían triunfantes de una exitosa campaña al frente de sus legiones, la ciudad de Roma les aclamaba. El general homenajeado entraba en la urbe acompañado de sus músicos y una pequeña guardia personal. La legión no podía entrar para evitar que se produjera un intento de golpe de de estado, así es como Augusto se convirtió en el primer emperador y tras él una larga lista. Era el “deporte nacional”, os voy a dar sólo un dato: en el siglo III d C en un periodo de 50 años hubo 26 emperadores. Sólo uno murió de muerte natural y eso que eran semidioses, ahí lo dejo.

La primera parada de su recorrido era el senado, donde era obsequiado con una corona de laurel y un esclavo, cuya misión consistía en montar en la cuadriga (carro de combate tirado por 4 caballos) sujetando la corona por encima de la cabeza del general y recordándole continuamente su condición de mortal: “Recuerda que eres hombre”, con el fin de disuadirle de dar un posible golpe militar jaleado por las masas.

Tal era la insistencia del esclavo que la ceremonia pasó a llamarse “Memento Mori” (Recuerda Morir).

Algo parecido nos sucede  a los parkinsonitas cuando utilizamos el cuarto de baño en estado off. Mr. Parkinson nos coloca  en nuestras “jorobadas  y doloridas espaldas off” a un Pepito Grillo que constantemente nos hace recordar nuestra condición y limitaciones: “Memento Parkinson” (Recuerda  Parkinson). Voy a relatar mis peores “Mementos Parkinson” para luego ver si existe algún truco / asistencia técnica. Me imagino que para los compañeros de cursos superiores mi relato les puede resultar “benévolo”.

Vamos al grano: cepillado de dientes. Estoy de pié delante del lavabo, en el espejo veo una espalda exageradamente curvada y echada hacia delante. La curva  sigue avanzando pues la cabeza está aún más inclinada y adelantada. El dolor preside la escena. Mi cuerpo sólo desea acabar pronto. Más de una noche me he dicho a mi mismo “hoy se cepilla Rita, que este cuerpo no está para cepillados” ,¿os suena a algunos?

Siguiente Memento: desenroscar el tapón del tubo de pasta. Hay veces que he tenido que recurrir a usar los dientes. Una vez abierto viene la fase de apretado del tubo. Hay 2 situaciones que me desesperan: tubo medio vacío y pasta en el lado contrario al tapón pues el usuario anterior lo ha apretado cerca de la salida desplazando el contenido hacia el fondo y la peor: tubo ordeñado y esquilmado, el usuario anterior se hace el longuis no lo repone y pasa la bola.

Memento tres. Imposible agacharse hasta el grifo para el enjuague previo.  Memento cuatro cepillo en ristre comienza la función. El movimiento izquierda derecha se puede hacer con dificultad, pero arriba abajo imposible. Recuerdo que la espalda nos mete prisa pues se quiere ir a tumbar. Resultado: en términos taurinos se denomina “faena de aliño”, cubrir el expediente. Acabaremos en el dentista.

Soluciones:

·        Cepillarse sentado, con las manos/antebrazos apoyados en el lavabo pues disminuye el peso para la encorvada espalda. No te olvides de que cada brazo y su mano correspondiente, pesa 5 Kg. Una bombona de butano llena pesa 12,5 Kg, ¿te imaginas pasar el día acarreando  una bombona a media carga? ¡Cómo no nos va a doler la espalda!. Daré otro dato para los que nos gusta ir con la cabeza adelantada y mirando al suelo: la cabeza de un adulto pesa entre 6 y 7 kg. “Nuestra bombona de gas” pesa más que la de Repsol llena. Es importante evitar estar de pie con “la bombona a la espalda” permanentemente.

Si tienes sitio en el cuarto de baño compra una banqueta, pero con asas que te ayudan a ponerte de pié y que sea resistente al agua por si algún día la necesitaras en la ducha. Coste a partir de 30 €.

·        Los fabricantes de pasta de dientes están incorporando tapones de presión tipo frasco de Ketchup. Es una solución barata para evitar el ”Memento” de la rosca. Y si quieres matar dos pájaros de un tiro te recomiendo un dispensador electrónico de pasta de dientes, metes la cabeza del cepillo y se acabaron las roscas y los ordeños de tubo. Coste a partir de 8 €.

·        Cómprate un cepillo eléctrico y se acabó el bailar “La Yenka” con la muñeca: izquierda, izquierda – derecha, derecha , delante – detrás, un dos tres. El cepillo lo hará por ti. Compré uno a pilas por 12 € en la famosa cadena valenciana de supermercados y estoy encantado. En la tienda on line con nombre de río a partir de 20 € hasta 200 €

·        Compra  en el chino por 0,30 € un vaso de plástico para los enjuagues  y déjate de peligrosos descensos al grifo con la bombona  puesta.

Espero os haya resultado útil la información. La próxima semana seguiremos nuestro recorrido por el baño.

Fdo: Javier Freundlich

Fotografías:

+ Victor Bautista, Wellington´s Arcade, Flickr.

+ Ángel M . Felicísimo, Emperador,Flickr

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