Mujer encarcelada

COVID-19 y confinamiento

La pandemia nos ha llevado al límite a todos. Los meses de confinamiento bajo el Estado de Alarma, fueron duros, ¡durísimos!. Familias encerradas durante tres meses, ha hecho saltar resortes que teníamos escondidos. Quien vivía solo, se sintió aislado, quien necesitaba ayuda, dejó de contar con ella, y quienes vivíamos en familia tuvimos que hacer un ejercido extraordinario para mantener una convivencia 24h sin altercados.

Mujer encarcelada

Como viene siendo mi costumbre en este blog, os cuento mi experiencia.

Yo, enferma de Parkinson, durante el confinamiento dejé de contar con la fisio que me trata, me estira y me recompone. También dejé de contar con quien me ayuda en casa en las tareas domésticas. A cambio, tuve a toda la familia a desayunar, comer, merendar y cenar en casa. Todos ocupados con sus “tareas online”. Un marido encerrado en una habitación trabajando con su pantalla, mi hija mayor conectada finalizando su bachillerato y preparando su EvAU y mis dos pequeños conectados a sus clases virtuales, haciendo tareas que yo debía fotografiar, archivar y subir a la plataforma de formación a distancia…incluso tareas de plástica, deporte… Mis ejercicios de rehabilitación y cuidado personal quedaron aparcados. Sin comentarios.

Y os preguntaréis porqué renuncié a quien me ayuda; por responsabilidad con el resto de mi familia. Permitir que viniese gente a casa a cuidar de mi o a ocuparse de las tareas domésticas suponía poner en riesgo a mi marido y a mis hijos, y no estaba dispuesta a asumir esa responsabilidad, preferí echarme al lomo el sacrificio, aunque alguna tortilla cayese a la pila al voltearla, quemase con la plancha alguna camisa o rompiese algún adorno al pasar el polvo.

Y qué contar de, con enfermedad de Parkinson, hacer la compra con mascarilla, guantes y prisas en las cajas del súper…las compras online estaban saturadas y el servicio de compra a domicilio suspendido, al menos donde yo resido.

Sobreviví al confinamiento. Mi marido retomó su actividad profesional normal, mi hija mayor superó con éxito la EvAU y los dos peques celebraron su fin de curso vía zoom con su perenne sonrisa… Sin embargo, yo, superado el reto, tengo el cuerpo como una tabla de planchar y una ansiedad que, aunque el confinamiento se haya acabado, mi “estado de alerta” no me deja dormir.

No sé cómo lo habréis vivido vosotros pero, os aseguro, que sólo pensar en volver a tener en casa a TODA la familia, sin ayuda y en mi situación, me produce terror.

Vivo en un pueblo de Madrid y cada día reviso cómo están los casos COVID en mi localidad, escucho las trifulcas políticas de mi región y el Gobierno de España, y rezo para que no haya casos positivos en las “clases burbuja” de mis hijos… He desarrollado una fobia social, que me preocupa seriamente, pero tengo más miedo al confinamiento que al COVID-19.

Fobia social

12 comments

  1. Hola buenos días. Soy enferma de park. El confinamiento no lo llevé mal. Después de pasar unos meses apática, (xq creo q no era depresión lo q tenía, dnd mejor estaba era en la cama) se presentó la covíd y con ella el confinamiento, creí q recaería de nuevo en esa apatía, ese estado de profunda pereza, q me impide salir de ese oscuro pozo.
    En febrero comencé un programa de desarrollo personal, q me fue haciendo emerger de esa oscuridad. Nos confinaron y este programa qdó interrumpido, algo en mí debió surtir su efecto.
    Creí q me vendría abajo, pero con la ayuda de mi hermana, y la compañía mutua q nos hicimos salimos airosas del trance.
    Por las mañanas caminábamos en el patio o haciamos estiramientps. Ella hacía la comida para las dos, después de comer yo me subía a mí casa y dejaba a mí hermana acompañada x su marido ( q venía de trabajar y x miedo a q él lo cogiera y lo llevará a casa no quería q yo siguiera alli). Pasé la covíd, sin tener síntomas y.como se oyen.tanta.cosas no sé si es bueno o malo, aunque supongo q será mejor q peor.
    Ese tiempo de » parada» en mi día a día me sirvió para tomar consciencia de q » no por mucho correr amanece mas temprano» . Estoy tranquila.

    Mucho ánimo

    1. Buen aprendizaje, Mariajesús. La calma y falta de presión tiene sus efectos positivos. Saber que no podemos cambiar las cosas, más allá de adaptarnos puede ser un aliado.
      Ánimo y Gracias!!!

  2. El cortar la rutina diaria como las terapias adicionales que complementan el tratamiento farmacológico, no sólo nos hace empeorar físicamente sino psicológicamente. Considero que Parkinson es una enfermedad que castiga mucho el aspecto psicológico, este confinamiento ha sido penoso para este colectivo como para otros enfermos con patologías graves y/o crónicas y seguimos estando en una situación de riesgo:

    Por una parte, se junta la ansiedad y el miedo de que no te pase nada adicional y tengas que requerir asistencia médica urgente porque los Hospitales y médicos en general, siguen desbordados por la pandemia, citas médicas con retrasos aunque debo reconocer que particularmente, en Neurología, y de momento, no tengo problemas hoy en día ¡Gracias a Dios!.

    Y por otro lado, ansiedad y miedo de contraer esta enfermedad ( Covid-19 ) por lo que te pueda afectar a tu estado de salud ya de por sí debilitado….

    Epidemias o pandemias seguro que en el futuro tendremos, los virus son patógenos que existen a millones y los animales son en muchos casos, su reservorio, cada vez es más frecuente, el salto de animales a humanos (zoonosis). La cuestión es si todos, hemos aprendido algo de todo esto y si se va a tomar las debidas precauciones para el futuro….🤔

    Desde mi punto de vista, a la ciencia y a la investigación hay que darle más importancia…

    Mucho ánimo y fuerza a todos/as

    1. Desde luego Almudena, Si olvidamos la investigación estamos perdidos. Sigamos luchando e intentemos mantener el ánimo.
      Un abrazo

  3. Duro…muy duro. Pero también nos hemos dado cuenta de cosas que TODAVIA podemos hacer en nuestro día a día y de lo importante que son la familia y los amigos, especialmente si tienes que ingresar en un hospital.
    Es cierto que se han producido situaciones inaceptables y muy críticas (demencia, persona recién operada de ECP que ha estado 3 meses sin que le regularan el estimulador ,…) donde era imposible encontrar apoyo socio-sanitario en ninguna institución (Asociaciones y centros de día cerrados, residencias…mejor no hablar, hospitales en los que cuando te «atrevías» a ir te rechazaban en urgencias y te decían que como estabas exponiendo a una persona de riesgo llevándola a un hospital con la que estaba cayendo, servicios completos de neurología de algunos hospitales sin nadie que contestara un teléfono o que estuviera presente…)
    En mi opinión es tiempo de empezar a hacer balance. No es posible que el Sistema publico de salud en España vuelva a colapsarse, dejando abandonados a demasiada gente con patologías graves, crónicas y/o degenerativas…
    Y no sigo porque Marta Val seguro que conoce mas que yo de lo que han tenido que hacer nuestros cuidadores para superar este periodo…
    Seguro que todos hemos aprendido algo y, aunque OJALA no vuelva a haber nunca una situación similar, si volviese debemos exigir que se definan «circuitos COVID» y circuitos (No COVID) donde puedan atender al menos las situaciones sociales y sanitarias graves.
    Animo y p’alante!!!!!

    1. En efecto, Leopoldo. Tenemos la obligación de aprender y mejorar. Nuestro ánimo nos ayudará a seguir adelante y mejorar las cosas…en el poco a poco se consigue mucho. Gracias Leopoldo!

  4. Dicen que mal de muchos… en mi caso nos encontramos sin ayuda y un empeoramiento en la demencia de mi madre, mi cuñado de baja por un trombo en un ojo y un embarazo de riesgo de mi hermana. Así que cada tarde mi hermana y mi cuñado se encerraban en su habitación y yo iba a cuidar a mi madre hasta que se acostaba. La de veces que he pensado cómo hubiera afectado el confinamiento al parkinson de mi padre si todavía viviera…
    Ah, la fobia social y al contagio la desarrollé yo en la desescalada, hasta el punto de llegar a una agorafobia que estoy tratando de superar
    Muchos ánimos y fuerza

  5. Buenas noches Marta, te he escrito en el Facebook,
    Me gustaria contactar contigo , somos una Asociacion de Madres cuidadoras, Gracias

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