Atragantamientos… sustos evitables

La enfermedad de Parkinson es una caja de sorpresas. Va pasando el tiempo y la enfermedad se va sofisticando, produciendo sorpresas desagradables. Un síntoma que puede aparecer es la disfagia. La disfagia es básicamente la dificultad para tragar (porque falla la preparación oral del alimento masticado o  el desplazamiento del mismo desde la boca hasta el estómago).

woman-601568__340En las enfermedades neurológicas que afectan al movimiento como el Parkinson, la distonía o la corea, es más frecuente la disfagia para líquidos (cuanto menos densos, peor, con lo cual el agua es lo que peor se suele tragar) pero también puede haber dificultades con los sólidos. En cualquier caso, ambas situaciones son desagradables (e incluso peligrosas si dan pie a una aspiración e infección respiratoria secundaria).

En el caso de los sólidos, como relatará Javier a continuación,  la sensación es que la comida se atora en la tráquea y “ni p’alante ni p’atrás“, vaya, que te ahogas. En el segundo caso, los líquidos, a veces incluso la propia saliva, “se van por otro lado” provocando una tos espasmódica que asimismo produce sensación de ahogo.

Javier Freundlich nos cuenta así su experiencia disfágica:

Me invitaba a cenar en un restaurante japonés un antiguo compañero de trabajo pues quería conocer mi opinión sobre  unas campañas de publicidad que estaba diseñando. Para beber pedí una copa de vino pues por las tardes/noches acostumbraba a beber pocos líquidos  en la falsa creencia de que así no me tendría que levantar al baño por la noche.

La ensalada de algas pasó sin ningún problema. Le seguía un “portaaviones de sushi y maki”. Con la cuarta “pelotilla” de arroz y pescado empecé a tener dificultades para tragar. Bebí un sorbo de vino y pasó pero no descendió mucho por el esófago. Bebí de nuevo y como si no lo hubiera hecho. Seguí comiendo para no ser descortés con el anfitrión. No podía ni hablar, balbuceé que necesitaba agua. Por suerte la trajeron de inmediato. Se me cortó la respiración. Me puse a beber agua como un desesperado y se salía por la nariz, lo que vulgarmente se dice “hacer un ballenato” y no bajaba. A pesar de todo, seguí bebiendo medio ahogado pues seguía sin poder respirar y pensé que aunque rezumara por la nariz, alguna cantidad de líquido golpearía la pelota atascada. Creí que me quedaba en el sitio. Produciéndome un dolor intenso la bola empezó a descender y recuperé la respiración. Mis ojos no paraban de llorar. Poco a poco recobré la normalidad, pero me sentía agotado.”

En mi caso, sin embargo, son los líquidos los que me dan más guerra. Soy charlatana, incluso en mi pasado profesional participaba en multitud de reuniones y daba charlas ante público de manera muy habitual. Hablar suele provocar cierta sequedad de boca, por lo que beber agua es una necesidad. No pocas veces me he atragantado en público provocando situaciones incómodas en las que, no sé porqué, la gente reacciona dándote palmadas en la espalda, que ¡OJO! es absolutamente contraproducente.restaurant-690975__340

Javier, nos cuenta los trucos que ha ido descubriendo para evitar situaciones engorrosas a la hora de comer:

  • Introducir menos comida en la boca: máximo medio sushi, la cuchara por la mitad…
  • Masticar mucho la comida; le doy el doble de vueltas. No la trago hasta que esté bien triturada.
  • Cada 4/5 degluciones bebo un sorbo de agua. Rara vez más de un sorbo.
  • Si se empieza a formar bola, sorbo de agua aunque no toque.
  • El vino no tiene el mismo efecto que el agua, no sé la razón.
  • Siempre comer sentado y lo más derecho posible.

Yo comparto con vosotros los consejos que me han dado la logopeda y fisio:

  • Evitar distracciones al beber. Por tanto, beber o hablar; mejor evitar hacer las dos cosas a la vez 🙂
  • Evitar el uso de pajitas para beber (sí, aunque parezca que facilita, no ayudan nada sino todo lo contrario)
  • Evitar las sustancias con dos consistencias (sopas con fideos, arroz con leche)
  • Evitar sustancias fibrosas (piña, lechuga), pegajosas como caramelos de toffees, chocolate o el sushi 🙂
  • Utilizar espesantes en la bebida, especialmente cuando estoy en público.
  • Adquirir una postura adecuada para tragar que consiste en enderezar la espalda y the-larynx-2381980__340bajar un poco el mentón hacia el cuello, para dejar el paso recto de la tráquea y esófago (como decía Javier, ¡ponerse bien recto!).
  • Realizar maniobras de estiramiento de cuello, que no llevan más de 10 minutos, y me ayudan a mantener el cuello más flexible.
  • Hacer ejercicios de labios, lengua y mejillas, que repito diariamente  para automatizar movimientos que me ayudan a beber sin riesgo y evitar la salivación excesiva.
  • Para cuidadores y cualquiera que comparta mesa con alguien que se atragante:
  • Dejarle toser (es el mecanismo de defensa natural), animarle a estirar los brazos por encima de la cabeza y seguir respirando por la nariz hasta que  retome la situación de control…..¡Y, por Dios, que nadie le golpee la espalda a quién se está atragantando!

 En definitiva, esperamos que estos consejos os ayuden con el tema de la disfagia que nos puede dar algún que otro susto.

 

Firmado: Marta Val con Javier Friendlich como artista invitado y algunos apuntes médicos de la Dra. Mónica Kurtis

3 comments

  1. Para los que sufrimos un Párkinson más avanzado, este es un serio problema. Reconozco que a pesar de mi corta edad, hoy por hoy, la disfagia es lo que más me preocupa. Es el síntoma que por algún motivo, no lo tengo controlado ni con el tratamiento farmacológico actual ni con las terapias y trabajo diario que sigo.

    Esta claro que debo de ir pensando en la incorporación de otro especialista más en mi caso, el logopeda. Además de seguir estos buenos consejos ¡¡ GRACIAS !!

    Un Equipo de trabajo que ya va incluida 3 especialidades, psicología, neurólogía ( trastornos de movimientos ) y fisioterapia…

    ¡¡ Qué complicada es está enfermedad ¡!

    Me da miedo y con los años que todavía me queda con esta convivencia obligada pensar hasta donde y con cuantas especialidades voy a tener que tratar y/o depender….

    Sensación real de joven parkinsoniana…..☹
    ( con 45 años, disculpen pero me siento todavía algo joven 😊 )

    1. Pues claro que somos jóvenes (yo algo menos) y eso nos debe llenar de esperanza. Esperanza por el tiempo que aún tienen los grandes especialistas que avanzan cada día para buscar una cura y para aliviar nuestro padecimiento. Ánimo y esperanza😃

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