Un paréntesis por las mujeres, por la sociedad

Hoy me ha pedido el cuerpo saltarme el guion de Neurofriendly, para lamentarme por las muertes de mujeres a manos de depredadores sexuales y en muchos casos asesinos. El asesinato de la joven profesora en Huelva me ha removido de nuevo un sentimiento de impotencia, que me mueve a hacer algo, pensar o crear algo que logre evitar que estas cosas sigan ocurriendo.

Supongo que la primera pregunta es ¿Qué pasa por la cabeza de un hombre que busca el disfrute en someter violentamente a una mujer? Digo SOMETER, someter de un modo cobarde, porque un agresor sexual (o abusador, me da igual cómo lo llamemos, para mí es lo mismo) lo que pretende es sentirse poderoso y humillar a la mujer a la que agrede….y a todas nosotras. Esta es mi primera premisa; someter y humillar para sentirse poderoso.

Y ¿porqué el abuso sexual hace a un hombre sentirse poderoso?  Culturalmente hemos dado al sexo una importancia primordial, especialmente para las mujeres. El sexo lo conocemos desde niñas como lo más íntimo, lo más sagrado, casi como si fuese nuestra identidad como mujer. Hemos dado tanta importancia al sexo, que los hombres lo identifican con posesión. Como si tener sexo con una mujer significase poseerla. Espero que se me entienda. No me atañe darle ni quitarle importancia al sexo, pero a los agresores, por lo visto, sí. Exigir sexo a una mujer, forzarla a mantener sexo, para estos hombres es su manera de sentirse importantes y poderosos.

Y ¿porqué asesinarlas? Por cobardía. Pero no cobardía sólo a ser detenidos y juzgados, sino por no ser capaces de enfrentarse más a su víctima, a su crueldad, a sí mismos.

Sin duda, llego a dos conclusiones, que quizá puedan ayudarnos a frenar esto:

1º Estos hombres se comportan de este modo movidos por su forma de ser. Quiero decir, que atiende a una personalidad psicopática y por tanto dudo que seamos capaces de cambiar su comportamiento. Lo que me lleva a pensar que deben estar retirados de la sociedad en cuanto se detecta su tendencia, es decir, desde su primer delito, pues antes no es posible identificarlos claramente.

2º La connotación que culturalmente otorgamos al sexo para las mujeres como si fuese nuestra esencia, nuestra identidad…tiene graves consecuencias. Debemos socialmente trabajar más intensamente desligar el binomio mujer-objeto sexual y dejar de sublimar el sexo femenino como un secreto a proteger. Desde niños y niñas mostremos a hombres y mujeres como personas sin darle más importancia al género, como al color de nuestra piel o cabello o a nuestra talla o peso. El respeto a la igualdad desde la diferencia es clave para respetar a mujeres (y hombres) y valorarnos como personas y no como objetos de deseo.

No creo que sea fácil. Dudo que podamos evitar que existan personalidades psicopáticas, ni que podamos recluirlas para apartarlas de la sociedad, pero pienso que si colocamos culturalmente el sexo en su lugar, como otras funciones vitales, no diferente de la alimentación, o la socialización, lograremos eliminar la identificación de sexo con sometimiento y humillación de la mujer. Y estos psicópatas deberán elaborar otros objetivos diferentes de la agresión sexual.

No sé, quizá me equivoco. Quizá digo tonterías. Pero necesito pensar que podemos trabajar para evitar este lastre social tan triste y que da tanto asco.

Por todas ellas, por todas nosotras, seguiremos luchando….

Descansen en paz.

 

Firmado: Marta Val

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