¿No te puedes separar de tu teléfono?: adict@s a las pantallas

¡Ya pasó! Sí, superamos el Black Friday y el Ciber Monday. Pero ¡ojo!, porque hasta pasado Reyes no nos darán tregua. Estaremos rodeados de campañas de publicidad y grandes ofertas para incitarnos a la compra de esa nueva pantalla que no necesitamos… o sí, y mucho.

¿Quién no se ha casi chocado con una farola mientras que andaba por la calle cabizbaj@ mirando el móvil? ¿Quién no ha mirado el móvil alguna vez cuando está conduciendo? Yo no digo nada, por temor a que esto pueda ser utilizado en mi contra en la comisaria de policía; pero, en fin… creo que todos sabemos que la adicción a las pantallas es una realidad. Y si no lo es en nuestra vida, lo es en la de alguien cercano. Hace 3 años, Gallup publicó una encuesta de una muestra representativa de más de 15.000 personas estadounidenses en la que vieron que más de la mitad (52%) miraban su teléfono móvil varias veces en una hora (41%) o cada pocos minutos (11%). La mayoría de los entrevistados decía tener su teléfono móvil muy cerca siempre durante el día.

Vimos hace unas semanas que el abuso de las pantallas puede producir muchos problemas a los niños (¡No más pantallas!), y los adultos no estamos exentos de tener problemas. La adicción a internet o al smartphone en la edad adulta también puede producir síntomas y múltiples estudios apuntan a sus posibles consecuencias:

  • alteraciones de sueño
  • ansiedad
  • estrés
  • depresión (en menor medida) (1)

¿Qué pasa en el cerebro del adicto a las pantallas? 

Como hemos visto en la serie de posts sobre la creatividad, la neuroimagen funcional nos permite “entrar” dentro del cerebro mientras la persona está realizando la tarea que queremos estudiar (en este caso, entrar en una red social en el teléfono o jugar a un video-juego). De esta forma sabemos que parte del cerebro se está utilizando con esa acción ya que se “ilumina” (dependiendo del consumo de glucosa o de oxigeno). Gracias a los estudios de neuroimagen con PET y RM cerebral funcional, hemos aprendido en que regiones “se cuecen” las adicciones, ya que vemos cambios de su función.

descargaLa clave está en la corteza prefrontal, ese director de orquesta que recibe información, la procesa y escoge un comportamiento.  La corteza límbica, la amígdala (ambas relacionadas con las emociones) y el estriado (núcleo clave en los trastornos del movimiento y -¡qué sorpresa-! también en el control de impulsos) aprenden a reaccionar ante ciertas señales a base de condicionamiento clásico (2) que sigue varios pasos:

  1. A base de horas de exposición, la pantalla (telefono, tablet, ordenador) se asocia con conectarse a una red social/enviar whatsapp/o jugar a un video juego etc.
  2. Se recibe una recompensa por el uso de la pantalla (entretenimiento, sentirse conectado, no perderse ninguna noticia etc)
  3. Se establece la conexión entre la recompensa y la pantalla y se desarrolla un deseo/ansia (craving en inglés) de realizar la acción.
  4. Se pierde el control superior (digamos que el de la inteligencia más desarrollada) que se localiza en la corteza prefrontal  Aumenta la dopamina (como vimos en Los comportamientos adictivos y la dopamina) y se altera el sistema de recompensa
  5. El resultado final es que domina el ansia de consumo sin control superior.

Además de estos cambios funcionales del cerebro, existen algunos indicios de que también se produzcan cambios anatómicos en el cerebro adicto, posiblemente se atrofia la corteza prefrontal. Esto significa la perdida de neuronas y la disminución del tamaño neuronal. Permitirme una imagen gráfica e imaginaros a un director de orquesta que se va haciendo cada vez más y más pequeño, perdiendo autoridad y el control de la situación (3).

mobile-phone-1917737_640Este tipo de mecanismos biológicos son muy similares a lo que ocurre en la adicción a las drogas. Es cierto que no todas las adicciones a tóxicos son iguales a nivel neuroquímico, no tiene las mismas consecuencias el consumo de opiáceos que el de  cocaína o heroína). De la misma forma necesitamos investigar más sobre los sustratos bioquímicos de la adicción a las pantallas para saber si es similar ser adicto a internet, al WhatsApp, a Instagram o Tweeter o a juegos como Formula 1.

Sin embargo, en todas las adicciones se desarrolla tolerancia (necesitas “más” para obtener el mismo efecto), se puede experimentar un “mono” físico y psíquico. Esto supone una perdida de control y un ansia incontrolable por mirar la pantalla cada pocos minutos. Piensa en esas veces que te has dejado el móvil olvidado en casa o en el trabajo y has vuelto a por el en un tráfico infernal, no por verdadera necesidad, sino por la ansiedad que te producía no tenerlo cerca. O peor aún, nunca te podrías olvidar el móvil porque no te despegas del aparatito ni en la ducha.

ipad-820272_640Con este post no pretendo que dejes de utilizar el móvil o el ordenador. Solo que, si te has sentido interpelado en algún momento de la lectura, recapacites un poco. La próxima vez que te enganches, se consciente de que tu director de orquesta (esa corteza prefrontal) esta en juego. ¡Evita que pierda funciones y neuronas!

Mantengamos a raya el uso de las pantallas, podemos 🙂

Firmado: Mónica Kurtis

Referencias:

  1. Brand M, Young KS, Laier C. Prefrontal control and internet addiction: a theoretical model and review of neuropsychological and neuroimaging findings. Front Hum Neurosci 2014;8:375.
  2. Everitt BJ, Robbins TW. Neural systems of reinforcement for drug addiction: from actions to habits to compulsion. Nat Neurosci 2005;8(11):1481-9.
  3. De-Sola Gutiérrez J, Rodríguez de Fonseca F, Rubio G. Cell-Phone Addiction: A Review. Front Psychiatry 2016;7:175.

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