Neurofriendly de cine II

La semana pasada comentamos las muchas virtudes de la película Despertares; basada en una historia real sobre pacientes con un parkinsonismo grave que les deja prácticamente inmóviles, aunque son capaces de jugar a la pelota. Misterios de este tipo de enfermedades. Lo cierto es que los movimientos automáticos, como el de coger un balón para evitar que de te de en la cara, por ejemplo, están muy respetados en la Enfermedad de Parkinson y otros parkinsonismos. Pero bueno, eso será tema para otro post, porque hoy queremos seguir hablando de las representaciones de la Enfermedad de Parkinson en la gran pantalla, teniendo en cuenta su fidelidad científica.

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Un título a destacar es El último concierto (A late quartet), también estadounidense, dirigida en 2012 por Yaron Zilberman y con guión del propio Zilberman y de Seth Grossman. La historia gira alrededor de un reconocido cuarteto de cuerda, La Fuga, que pretende celebrar su vigesimoquinto aniversario interpretando el Opus 131 de Beethoven. Los problemas surgen cuando el fundador del grupo, Peter Mitchell, interpretado por Christopher Walken, comienza a sufrir dificultades con la mano al tocar el chelo. Poco después es diagnosticado de una enfermedad de Parkinson y decide despedirse y abandonar su puesto en la Fuga. Este hecho desencadena una catarata de problemas, hasta entonces ocultos, entre los miembros del cuarteto, ya que el segundo violín, Robert Gelbart, interpretado por Philip Seymour-Hoffman, quiere asumir el liderazgo. La interpretación de Walken tiene el punto justo de dramatismo. El personaje comunica la impotencia y la rabia que supone que una enfermedad te trunque la vida en tu mejor momento profesional. Cuenta con rigor científico como perder la destreza de una mano no le supone limitaciones en su vida cotidiana, pero le imposibilita para seguir siendo un virtuoso del chelo y desarrollar su pasión por la música.

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Otra película que no queremos dejar de comentar es la alemana El hundimiento (Der Untergang), dirigida en 2004 por Oliver Hirschbiegel, con guión de Bernd Eichinger y basada en el libro de Joachim Fest y en las memorias de Traudl Junge, secretaria de Adolf Hitler. Este film nos muestra de manera sutil la enfermedad de Parkinson que sufría el Canciller germano, a través de la descomunal creación del actor suizo Bruno Ganz, quien interpreta los últimos doce días del Führer refugiado en su búnker berlinés de forma magistral. Sin embargo, desde el punto de vista neurológico, fallaron ligeramente los consultores médicos de la producción. Para preparar su papel, Ganz visitó durante varias semanas un hospital suizo de enfermos de Parkinson, tratando de aprender los detalles del movimiento de las manos temblorosas de quienes sufren esta enfermedad, pero parece que se equivoco de pasillo y se metió en el de la distonía (ese otro trastorno del movimiento que produce contracciones musculares involuntarias y posturas mantenidas, enfermedad que ya describimos en el post ¿Se puede ejercitar el cerebro demasiado?).

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El temblor de Hitler aparece cuando tiene la mano detrás de la espalda

El temblor que afecta a la mano izquierda de Hitler asemeja un temblor distónico, ya que aparece cuando el mandatario va caminando impaciente de un lado a otro de la habitación con la mano pegada a la zona lumbar de la espalda. Por el contrario, el temblor parkinsoniano suele aparecer en reposo, cuando la persona no está utilizando la mano ni manteniéndola en ninguna postura contra gravedad, por ejemplo, al caminar con los brazos colgando o reposando con las manos en el regazo. En este momento, os invito a imitar a Ganz y a llevaros la muñeca izquierda a la altura de la cintura (como muestra la foto) y mantenerla ahí.  Veréis que no es una postura cómoda ni de reposo. Sólo en una escena en la que Hitler está sentado en un sofa rodeado de los suyos, aparece el típico temblor de reposo parkinsoniano en “cuenta monedas” (llamado así porque el pulgar se pega al dedo indice y corazón y tiemblan al unísono asemejando la acción de contar monedas).

Llama también la atención que teniendo la mano afectada por un temblor de gran amplitud, Ganz pase la mayor parte de la película gesticulando con los brazos y el puño como si le fuese la vida en ello. Una persona con una enfermedad de Parkinson suele perder este tipo de movimientos espontáneos corporales en el lado afectado. En este caso, cabría esperar que el Führer no hiciese tantos aspavientos con la mano izquierda como con la mano derecha. Y para rematar, a lo largo de la representación, el Führer va encorvándose hacia delante por minutos e, incluso, desarrolla una cojera del lado izquierdo. Aunque los disgustos y el estrés (y os aseguro que Ganz está estresado, muy estresado) pueden agravar una enfermedad neurológica, que duda cabe, este Parkinson galopante que avanza por días es poco plausible.

Dicho todo esto, El hundimiento es una obra maestra con un elenco de grandes actores y una puesta en escena digna de mención. Nos muestra una cara diferente de Hitler y narra con verosimilitud cómo pudieron ser esos últimos días del que fue (con o sin un temblor creíble), por desgracia para el planeta, uno de los hombres más poderosos del mundo.

Es de agradecer que el cine trate sobre trastornos neurológicos como la Enfermedad de Parkinson porque siempre ayuda a darles más visibilidad. En estos dos personajes tan distintos, atacados por una misma enfermedad, vemos que el Parkinson le puede afectar a cualquiera. Real como la vida misma.

Firmado: Santiago Casanova y Mónica Kurtis

3 comentarios en “Neurofriendly de cine II

  1. No cabe duda que recrear ccon buenos actores situaciones o enfermedades nos ayuda a explicar lo que nos ocurre a los profanos en todo esto. Identificar mis sensaciones y sentimientos con los de otros, aunque sea en el cine me ayuda a entenderme y aceptarme. Gracias por estas referencias…. os daremos sesión de cines esta Semana Santa. Gracias Santiago y Mónica

  2. Muy buenos los dos post sobre Cine y Parkinson. Una sugerencia, ¿por qué no hacer lo mismo con las Series de TV? Aquí os doy dos pistas: Carson, el mayordomo de “Downton Abbey” (en la Temporada 6) y Louis Canning, el abogado que encarna ​Michael J. Fox en la serie “The Good Wife”, que sufre ​”discinesia tardía”. (T2, T3, T5 y T6). Y seguro que hay más casos en otras series…

    1. Gracias por la sugerencia. Estamos en ello. Y también queremos escribir sobre como se han llevado a la pantalla otros trastornos del movimiento menos conocidos como la distonía.

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